martes, 12 de mayo de 2009

Un martes como cualquier otro

Parece increíble que ahora que menos trabajo tenemos (según parece) más trabajo hay que hacer. Me imagino que es la naturaleza de nuestra situación, resultado de un proceso de emergencia que lo que ha traído a sido un caos para Cancún.
Uno creería que esto fue todo un complot para que su fueran los turistas, los cruceros dejaran de llegar y las aerolíneas redujeras sus vuelos a Cancún y se fueran a otros destinos turísticos. Cualquiera que es la “verdadera” razón, el resultado ha sido todo un desastre.
Quiero ver cómo vamos a estar de aquí a quince días? Cuantos hoteles ya van a estar cerrados hasta nuevo aviso? Cuanta gente no tendrá trabajo o dinero para sus necesidades? Y como siempre ocurre en Cancún cuando tenemos un problema como este, la cascada se irá reflejando en todos los sectores de la sociedad: no habrá dinero para pagar los colegios, los maestros se estarán enojando por pagos parciales, no podrán pagar sus rentas, los caseros estarán demandado rentas a tiempo y por supuesto no le vayan a fallar a CFE, pues tendremos que usar velas.
Espero que los verdaderos creadores de esta fase estén contentos con los resultados.

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